La actual parroquia de
San José fue, en un principio, una ermita. Esa ermita fue construida
por el gremio de carpinteros de Albacete en un solar donado
por Francisco Ximénez Villanueva, por escritura de 21 de Marzo
de 1608.
En un escrito del 8 de Septiembre de 1766,
aparece como escritura del Patriarca del Señor, San José, situada
en el centro de la localidad y considerada "con decente adorno
para celebrar festividades y misa en el discurso del año".
A principios del siglo pasado, el doctor D.
Juan Salvador de la Bastida la dotó de un censo de 8.000 reales
para que en la citada ermita se celebrara "la misa de diez",
y Magdalena Sánchez instituyó otra memoria de doce misas rezadas
para que se dijera una el día primero de cada mes. Además, allí
se celebraba todos los años la novena al Santo, costumbre restablecida
al restaurarse el templo.
El beneficiado Bastida comenzó, por cuenta
propia, la construcción de una nueva iglesia, sin embargo el
Prelado le pidió cuentas y éste, enfadado con tal exigencia,
dejó la obra con las paredes y postes a la altura que alcanzaban.
Los carpinteros, por espacio de algún tiempo, continuaron atendiendo
el culto, que después se vio abandonado, y tan poco interés
demostraron por la ermita que el 5 de Noviembre de 1876 cedieron
al Ayuntamiento las obras del beneficiado Bastida, y allí se
construyó una escuela municipal.
El presbítero D. Emilio Ruiz, gran devoto
del Santo Patriarca, volvió los ojos a aquel templo en el que
empezó a celebrar cultos con constancia, dio a la ermita cuanta
amplitud fue posible ya que, con la construcción de la escuela
municipal, el espacio había quedado bastante limitado, elevó
su techo, la pavimentó, colocó elegantes verjas de hierro en
el presbiterio y en el coro y la decoró modestamente, bajo la
dirección de D. Antonio Martínez Grau, reemplazando el antiguo
y vetusto edificio con una bonita iglesia. En esta época San
José era ya una rectoría, es decir, una iglesia dependiente
de otra principal, en este caso dependiente de La Purísima.
Con la muerte de D. Emilio Ruiz,
en 1895, todos sus proyectos se pararon, incluida la restauración
del retablo construido en 1719 y que en 1902 yacía ya abandonado.
Como homenaje a su obra, se consignó en una lápida de mármol
que a él era debida la reedificación del templo.
En la guerra civil, la rectoría de San José
fue incendiada y profanada, siendo signo de aquello la pérdida
o falta de los libros 2 al 8 de bautismos, 1 y 3 de matrimonios
además del 1 y 5 de defunciones. Al terminar la guerra, la rectoría
fue restaurada por D. Alfonso Saiz del Olmo.
El 13 de Septiembre de 1950, con el nacimiento
de la diócesis de Albacete, San José aparece ya como una parroquia
de término dentro del arciprestazgo de Albacete. Su radio de
acción era el siguiente: colindando con la parroquia de San
Francisco, desde el confín hasta la calle Abelardo Sánchez (actual
calle del Rosario). Calle Abelardo Sánchez (sólo en los números
de la derecha) hasta calle del Tinte. Calle del Tinte (sólo
en los números pares) hasta Tesifonte Gallego. Calle Tesifonte
Gallego (en ambos lados) hasta calle Mayor, en la cual no tenía
jurisdicción. Además incluía la calle Guzmán el Bueno, la calle
de Marzo (sólo en los números de la derecha hasta la antigua
carretera de Murcia) y los pasajes del General Villacampa y
Capitán Grant. |